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Construcción civil

DESCRIPCIÓN

Oculto durante gran parte del año bajo las aguas del embalse de Cijara, el Puente de la Mesta constituye una de las construcciones medievales más singulares y monumentales de toda la Siberia extremeña. Situado sobre el río Guadiana, en el término municipal de Villarta de los Montes, este extraordinario puente mudéjar fue durante siglos una infraestructura fundamental para la trashumancia peninsular y el tránsito ganadero vinculado a la poderosa institución del Honrado Concejo de la Mesta.
Cuando el nivel del embalse desciende, emergen parcialmente sus arcos apuntados, tajamares y largos tramos de empedrado, ofreciendo una imagen de enorme fuerza histórica y paisajística. Su silueta semisumergida se ha convertido con el tiempo en uno de los símbolos patrimoniales más reconocibles del entorno de Cijara.
La construcción posee aproximadamente 225 metros de longitud y conserva 16 arcos principales, aunque diversos estudios elevan el número total de vanos hasta 27, contando arcos secundarios y estructuras auxiliares. Su fábrica combina mampostería y ladrillo siguiendo modelos mudéjares con influencias góticas.
El grave deterioro sufrido desde la construcción del embalse de Cijara en 1956 motivó su incorporación en mayo de 2022 a la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra, donde figura como monumento en riesgo de desaparición o alteración grave de sus valores históricos y arquitectónicos.

HISTORIA

El Puente de la Mesta nació ligado a una de las actividades económicas más importantes de la Corona castellana: la trashumancia.
La denominación del puente procede del Honrado Concejo de la Mesta, institución creada en 1273 por el rey Alfonso X el Sabio para proteger los intereses de ganaderos y pastores castellanos y leoneses, especialmente relacionados con la producción y comercio de la lana.
El puente formaba parte del itinerario de la Cañada Real Segoviana, una de las grandes vías pecuarias históricas de la Península Ibérica. Por este paso cruzaban miles de cabezas de ganado procedentes de Castilla y León en dirección a los pastos de invierno extremeños, retornando al norte con la llegada del verano.
Diversas fuentes sitúan la construcción original del puente a finales del siglo XIV, aunque su importancia estratégica y económica provocó continuas reparaciones y actuaciones posteriores.
En 1563 el puente presentaba ya un grave estado de deterioro y el paso del ganado resultaba peligroso. Existen referencias a peticiones realizadas por los vecinos de Villarta para proceder a su reparación, aunque inicialmente no llegaron a ejecutarse.
Finalmente, en 1573, el Consejo de la Mesta impulsó oficialmente su restauración a través del corregidor de Toledo, obteniendo autorización y financiación real para acometer las obras. Estas fueron adjudicadas el 30 de marzo de 1574 al maestro de albañilería y cantería toledano Jerónimo de Espinosa por un importe de 4.500 ducados, tal y como recoge la correspondiente provisión real.
El puente continuó utilizándose durante siglos como infraestructura esencial para la trashumancia hasta la progresiva decadencia de estas rutas ganaderas tradicionales.
El gran punto de inflexión en su historia llegó con la construcción del embalse de Cijara en la década de 1950. Desde 1956, gran parte del puente permanece sumergida durante largos periodos bajo las aguas del Guadiana, circunstancia que ha acelerado notablemente su deterioro estructural.

DESCRIPCIÓN HISTÓRICO-ARTÍSTICA

El Puente de la Mesta constituye uno de los ejemplos más importantes de arquitectura civil mudéjar vinculada a las cañadas ganaderas en Extremadura.
La construcción consta de 27 arcos, presenta una longitud superior a los 225 metros y una compleja sucesión de arcos de distintas dimensiones y tipologías. La mayoría son apuntados, aunque existen diferencias formales entre diversos sectores del puente, consecuencia de ampliaciones, reparaciones y reconstrucciones históricas.
Los cinco arcos más meridionales guardan una notable relación estilística con otros cuatro arcos septentrionales, todos ellos ejecutados mediante estructuras apuntadas de ladrillo enmarcadas en alfiz, creando una interesante simbiosis entre soluciones góticas y mudéjares.
El puente combina mampostería y ladrillo, materiales muy característicos de la arquitectura mudéjar peninsular. Destacan igualmente los grandes tajamares y estribos cilíndricos diseñados para reducir la presión de las aguas del Guadiana.
Diversas fuentes hablan de 16 arcos principales, mientras que otros estudios elevan el número total hasta 27 vanos contando estructuras secundarias y pasos auxiliares. El conjunto evidencia además diferentes fases constructivas y reparaciones históricas, especialmente las promovidas en el siglo XVI por el Consejo de la Mesta.

EL PUENTE Y LA TRASHUMANCIA

La importancia histórica del puente no puede entenderse sin la trashumancia y la red de vías pecuarias peninsulares. El Puente de la Mesta era considerado una auténtica puerta de entrada hacia los pastos de invierno extremeños. Miles de ovejas merinas atravesaban este punto cada año siguiendo la Cañada Real Segoviana, una de las principales rutas ganaderas históricas de España.
El Duque de Osuna poseía una tercera parte del puente, mientras que el cabildo toledano mantenía la titularidad de las dos partes restantes. Esta propiedad generó generosas recaudaciones, y también fue probablemente origen de diversos conflictos, hasta la derogación de los portazgos o impuestos de paso por Ley de 31 de diciembre de 1881.
La propia localidad de Villarta de los Montes conserva otros elementos vinculados al mundo mesteño y trashumante, lo que demuestra la enorme importancia que tuvo este territorio como zona de paso y aprovechamiento ganadero.
La cercana Ermita de Nuestra Señora de la Antigua se sitúa precisamente sobre un antiguo descansadero de la Mesta, reforzando todavía más la relación histórica entre el municipio y las grandes rutas pecuarias.

ESTADO DE CONSERVACIÓN

El estado actual del Puente de la Mesta es muy preocupante. La continua alternancia entre inmersión y exposición provocada por las aguas del embalse de Cijara ha acelerado notablemente el deterioro de la estructura. Diversos informes alertan especialmente del mal estado de la bóveda de arranque principal, las barandillas históricas y amplios sectores del empedrado original.
La erosión causada por el agua, el abandono y la falta de intervenciones integrales han generado importantes daños estructurales que amenazan seriamente la conservación del monumento.Por todo ello, en mayo de 2022 el puente fue incorporado a la Lista Roja del Patrimonio elaborada por Hispania Nostra, organización dedicada a la defensa y conservación del patrimonio cultural español en riesgo.
Actualmente el puente únicamente resulta visible cuando el nivel del embalse desciende de forma considerable, circunstancia que convierte cada reaparición del monumento en un acontecimiento paisajístico y patrimonial de enorme impacto visual.

VALOR PATRIMONIAL

El Puente de la Mesta constituye uno de los testimonios más importantes de la arquitectura vinculada a la trashumancia en Extremadura y uno de los grandes vestigios históricos de la red mesteña peninsular.
Su monumentalidad, antigüedad, relación con la Cañada Real Segoviana y singular situación semisumergida bajo las aguas del embalse convierten este enclave en un elemento patrimonial excepcional dentro de la comarca de La Siberia.
Además de su enorme interés arquitectónico e histórico, el puente posee un fuerte valor simbólico como memoria de la cultura pastoril y trashumante que durante siglos modeló el paisaje y la economía del interior peninsular.
 

Dirección (calle y número)
rio Guadiana, Villarta de los Montes, Badajoz
39.233718, -4.759734

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