DESCRIPCIÓN
La Iglesia Parroquial de San Blas constituye el principal edificio religioso de Risco y uno de los elementos patrimoniales más representativos de la localidad. Fue construida a mediados del siglo XIX por el arquitecto Juan Bautista Lázaro de Diego, autor también de un templo de características similares en el municipio cacereño de Cedillo.
El edificio destaca por su fachada clasicista, realizada en ladrillo macizo y argamasa, y por la presencia de voluminosos contrafuertes que responden al desnivel del terreno sobre el que se asienta. Su potente volumen exterior y su posición dentro del casco urbano hacen de la iglesia uno de los referentes visuales de la localidad.
HISTORIA
La construcción del templo se sitúa a mediados del siglo XIX. La autoría se atribuye al arquitecto Juan Bautista Lázaro de Diego, quien levantó en Cedillo un edificio religioso de características similares.
La iglesia fue concebida adaptándose a una parcela de fuerte pendiente, lo que obligó a reforzar la zona inferior. Según la información conservada, originalmente el templo también tuvo acceso por la parte de los contrafuertes, aunque esta entrada ya no existe.
Durante la Guerra Civil desapareció la imagen original de San Blas, titular del templo. La imagen que actualmente recibe culto es posterior a la contienda.
DESCRIPCIÓN HISTÓRICO-ARTÍSTICA
La Iglesia Parroquial de San Blas constituye uno de los principales referentes patrimoniales de Risco. El templo fue construido a mediados del siglo XIX. El arquitecto Juan Bautista Lázaro de Diego fue autor de numerosas obras, como la ya mencionada iglesia de características similares en Cedillo.
El edificio presenta una marcada estética clasicista y está construido principalmente en ladrillo macizo y argamasa. Su configuración arquitectónica estuvo condicionada por el acusado desnivel del terreno sobre el que se levanta. Consciente de esta contrariedad, el arquitecto optó por la solución más eficaz, que pasaba por reforzar su esrtuctura. Según algunas referencias locales, originalmente también existieron contrafuertes en otros sectores del templo, aunque actualmente no se conservan en su totalidad.
La fachada principal reúne algunos de los elementos más singulares del inmueble. En ella aparece representado el escudo de la casa de Zúñiga, descrito tradicionalmente como una cadena cruzada por un sable, junto a otros relieves con serpientes enfrentadas. Estos últimos se vinculan a una antigua tradición popular según la cual simbolizarían el enfrentamiento entre dos hermanos por el control del municipio, disputa que, según la leyenda local, estuvo a punto de provocar la destrucción mutua de ambos linajes. Como recuerdo de aquel conflicto, los escudos habrían quedado incorporados a la fachada del templo.
El interior responde a una disposición sobria y equilibrada, acorde con la arquitectura religiosa popular de la comarca. Conserva retablos e imágenes de devoción posterior a la Guerra Civil, ya que la talla original de San Blas desapareció durante el conflicto, como ocurrió en numerosos templos extremeños.
El conjunto destaca además por la utilización combinada del ladrillo y la mampostería, materiales muy presentes en la arquitectura tradicional de La Siberia, así como por su integración en el perfil urbano de Risco, donde la iglesia ocupa una posición dominante sobre el caserío.
PERSONAJES DE RELEVANCIA RELACIONADOS CON EL POI
El templo está vinculado al arquitecto Juan Bautista Lázaro de Diego. También se relaciona con la casa de Zúñiga, cuyos escudos aparecen representados en la fachada del templo.
PATRIMONIO MUEBLE
El principal elemento devocional del templo es la imagen actual de San Blas, que no es la originaria del templo. El interior conserva además otros elementos litúrgicos y ornamentales vinculados al culto parroquial.
PATRIMONIO INMATERIAL
La iglesia mantiene una estrecha vinculación con la devoción a San Blas, titular de la parroquia y referencia religiosa fundamental para la localidad. También forma parte del patrimonio inmaterial la tradición popular asociada a los relieves de las serpientes enfrentadas de la fachada, interpretados como símbolo de un antiguo conflicto entre dos hermanos por el control del pueblo y de la voluntad de evitar que aquel enfrentamiento volviera a repetirse.