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Edificio religioso

DESCRIPCIÓN

En el valle conocido tradicionalmente como Valle de Consolación, rodeada de alcornoques y dehesas y profundamente vinculada a la identidad religiosa y emocional de Herrera del Duque, se alza la Ermita de Nuestra Señora de Consolación, uno de los santuarios marianos más importantes de la comarca de La Siberia.
La ermita constituye desde hace siglos el principal centro devocional de la localidad y un espacio profundamente arraigado en la memoria colectiva de los herrereños. El conjunto formado por el templo, el valle, las dependencias anexas y el entorno natural conforma uno de los paisajes culturales y espirituales más singulares del municipio.
La tradición, las romerías, las peregrinaciones y el traslado anual de la Virgen convierten este enclave en un lugar de enorme relevancia patrimonial, religiosa e identitaria. El propio folleto histórico del santuario define Consolación como “el corazón de Herrera”, expresión que resume perfectamente el papel simbólico que este espacio desempeña dentro de la vida local.
Actualmente continúa siendo uno de los principales centros de peregrinación y celebración religiosa del territorio, especialmente durante los cultos y festejos celebrados en honor a la Virgen de Consolación.

HISTORIA

La historia de la Ermita de LA Virgen de Consolación se remonta al menos a finales del siglo XV, aunque la tradición popular sitúa el origen de la devoción mucho tiempo atrás.
Según la tradición local, la imagen de la Virgen apareció en un alcornoque, leyenda muy vinculada al paisaje de dehesa que rodea el santuario. Esta tradición explicaría además algunos de los símbolos asociados históricamente a la imagen.
La documentación conservada permite confirmar que el 8 de febrero de 1498, durante una visita pastoral, el obispo de Berito ya tomaba cuentas al mayordomo de la ermita, prueba inequívoca de que el santuario y la devoción estaban plenamente consolidados a finales del siglo XV.
En 1503, el visitador general don Antonio Contreras ordenó expresamente que “la imagen y altar no se separe ni mude de la capilla nueva que agora está”, reflejando ya entonces la importancia del enclave y de la veneración mariana.
A lo largo de su historia la ermita recibió distintas denominaciones, apareciendo citada sucesivamente como Nuestra Señora de la Merced y capilla de Santa Catalina, hasta consolidarse definitivamente la advocación de Nuestra Señora de Consolación.
En una visita de 1545 aparece ya documentada la denominación de Consolación y comienzan a registrarse libros relacionados con fondos, ofrendas y administración del santuario. En esta misma época la imagen era trasladada a la parroquia en rogativas para pedir lluvia, muestra de la enorme vinculación entre la Virgen y la vida cotidiana del municipio.
En torno a 1630 se amplió la ermita y comenzaron a celebrarse fiestas más solemnes en honor a la Virgen. Posteriormente, durante el siglo XVIII, el santuario experimentó una profunda transformación arquitectónica que configuró gran parte del aspecto monumental que aún hoy conserva. Según la documentación histórica, en esta etapa se construyó una iglesia más amplia con camarín, retablo barroco, cúpula, púlpito, sacristía, hospederías y dependencias para peregrinos y santeros.
Durante la Guerra de la Independencia, en 1811, soldados franceses robaron diversos objetos litúrgicos y ornamentales del santuario, entre ellos el trono de la Virgen, un cáliz, vinajeras y otros elementos de plata, además del vestido de la imagen. El entorno de la Ermita de la Virgen de Consolación también quedó ligado a algunos episodios de la Guerra de la Independencia. La tradición local recuerda cómo guerrilleros españoles tendieron una emboscada a tropas francesas en lo alto del puerto de Consolación, aprovechando la compleja orografía y el dominio visual que ofrece este paso natural sobre los caminos de acceso a Herrera del Duque. Estos hechos contribuyeron a reforzar el carácter simbólico y estratégico que históricamente ha tenido este enclave para la población herrereña.
En el siglo XIX la desamortización provocó una importante pérdida de propiedades y recursos económicos vinculados a la ermita, lo que ocasionó un periodo de decadencia y deterioro. La recuperación comenzó lentamente durante el primer tercio del siglo XX. Durante la Guerra Civil la imagen fue protegida por varios vecinos de distintas ideologías políticas, que la ocultaron para evitar su destrucción. Finalizada la contienda volvió a exponerse públicamente al culto.
En 1941 se restauraron las bóvedas y la cubierta del tejado. En 1954, coincidiendo con el Año Santo Mariano, Consolación se consolidó definitivamente como centro de peregrinación de Herrera del Duque y de numerosos pueblos de la comarca.
En 1955 se acometieron nuevas restauraciones interiores y exteriores, mientras que desde 1959 se instauró el traslado anual de la imagen a la parroquia para la celebración de la novena previa a la festividad del 8 de septiembre, tradición que continúa viva en la actualidad.
Uno de los momentos más importantes de la historia contemporánea del santuario tuvo lugar el 7 de septiembre de 1980, cuando el cardenal de Toledo, Marcelo González Martín, coronó canónicamente a la Virgen de Consolación ante miles de fieles procedentes de Herrera del Duque y de numerosos municipios de la comarca.

DESCRIPCIÓN HISTÓRICO-ARTÍSTICA

La ermita actual es el resultado de sucesivas ampliaciones y reformas desarrolladas entre los siglos XVI y XVIII, predominando elementos barrocos, renacentistas y neoclásicos.
El conjunto se sitúa en una amplia explanada rodeada de vegetación y dehesa. La fachada principal presenta una composición sobria rematada por espadaña, mientras que el acceso principal conduce a un templo de una sola nave con importantes elementos decorativos y litúrgicos.
El interior alberga uno de los conjuntos artísticos religiosos más destacados de Herrera del Duque. La nave principal conserva púlpito, retablo barroco, cúpula de media naranja pintada y diversas dependencias anexas como sacristía y camarín.
El retablo mayor constituye la principal pieza artística del santuario. Se trata de una obra barroca con influencias renacentistas organizada en tres calles verticales y decorada con columnas salomónicas y abundante dorado de época. La estructura presenta un extraordinario desarrollo ornamental y alberga imágenes de San José, San Joaquín y de Nuestra Señora de Consolación en el nicho central.
La documentación histórica señala que su colocación pudo realizarse hacia 1728, tras un acuerdo con la Cofradía del Santo Ángel Custodio autorizado por el arzobispado de Toledo.
Especial relevancia posee igualmente el camarín de la Virgen, construido en 1637 tras el retablo. Presenta cúpula, linterna, altar y mosaicos antiguos de Talavera. Conserva además lápidas y pergaminos relacionados con el acta de coronación de la Virgen.
Las hornacinas aparecen decoradas con imágenes y cuadros alegóricos en cerámica, mientras que las pechinas muestran escenas relacionadas con la Huida a Egipto, la Anunciación, el Nacimiento y la Presentación.
La capilla está rematada por una cúpula apoyada sobre pechinas decoradas con evangelistas y conserva pinturas restauradas cuyo motivo central representa la Coronación de la Virgen.
El púlpito, realizado en piedra caliza, constituye otra de las piezas singulares del santuario. Presenta paneles rectangulares decorados con símbolos religiosos y marianos como castillos, palmas, lunas, soles con estrellas, árboles o coronas. La columna incorpora motivos serpentiformes y capitel corintio.

LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE CONSOLACIÓN

La talla de la Virgen de Consolación constituye el principal elemento devocional y artístico del santuario.
La tradición relaciona su aparición con un alcornoque y con la bellota que sostiene en la mano mientras presenta al Niño Jesús.
La imagen es una pequeña talla gótica del siglo XVI realizada en madera, posteriormente vestida, de extraordinaria dulzura expresiva y notable calidad escultórica. Porta al Niño sobre el brazo izquierdo y se apoya sobre una media luna sostenida por ángeles añadida en etapas posteriores.
La corona utilizada en la coronación canónica de 1980 fue realizada en plata sobredorada y sufragada por los vecinos de Herrera del Duque.

PATRIMONIO MUEBLE

El santuario conserva importantes bienes muebles vinculados al culto y a la devoción mariana.
Entre ellos destacan:

•    El retablo barroco mayor. 
•    La imagen gótica de Nuestra Señora de Consolación. 
•    El púlpito de piedra caliza decorado con simbología religiosa. 
•    Cerámicas y mosaicos antiguos de Talavera. 
•    Pergaminos y documentos relacionados con la coronación canónica. 
•    Ornamentos litúrgicos y piezas devocionales vinculadas a la Virgen. 
•    Pinturas murales y decoraciones de la cúpula y pechinas. 
La memoria de acontecimientos históricos relevantes ha quedado igualmente reflejada en cerámicas instaladas en distintos puntos del santuario.

PATRIMONIO INMATERIAL

La Ermita de la Consolación constituye uno de los grandes centros de religiosidad popular de La Siberia.
La devoción a la Virgen articula desde hace siglos buena parte de la identidad colectiva de Herrera del Duque y de numerosos pueblos del entorno. Las romerías, novenas, rosarios de aurora, peregrinaciones y traslados procesionales continúan congregando cada año a miles de fieles.
Especial importancia posee el traslado anual de la imagen a la parroquia durante los últimos días de agosto para la celebración de la novena previa a las fiestas patronales.
La coronación canónica de 1980 supuso uno de los acontecimientos religiosos más importantes de la historia contemporánea del municipio y consolidó definitivamente el carácter comarcal de la devoción.
El valle de Consolación sigue siendo hoy un lugar de encuentro espiritual, convivencia popular y memoria colectiva profundamente arraigado entre los habitantes de Herrera del Duque.
 

Dirección (calle y número)
Valle de la Consolación, Herrera del Duque
39.067713617818, -5.0712265579986

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