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Construcción civil

DESCRIPCIÓN

Construcción civil situada en el entorno de Valdefernando, a unos 2 kilómetros de Valdecaballeros, junto a la Ermita de los Baños y próxima a la carretera que comunica la localidad con Guadalupe. El balneario capta aguas a una profundidad de 90 metros. Se trata de aguas oligometálicas, ionizadas, ligeramente radiactivas y de mineralización débil, con una temperatura aproximada de entre 22ºC y 26ºC. Entre sus componentes figuran cloruros, bicarbonatos, calcio, sodio y magnesio. El caudal del manantial alcanza los 21 litros por segundo y las aguas brotan a una altitud de 460 metros sobre el nivel del mar. Actualmente el balneario permanece cerrado.

HISTORIA

Las referencias más conocidas sobre los manantiales de Valdefernando se desarrollan especialmente durante el siglo XIX, aunque existen tradiciones anteriores relacionadas con el uso de estas aguas por hortelanos y habitantes de la zona. En las comarcas de La Serena, Villuercas y La Siberia eran conocidas desde antiguo las propiedades mineromedicinales de estas aguas para problemas reumáticos, afecciones cutáneas, dolencias oculares y trastornos nerviosos.
Una tradición local sitúa en torno al año 1820 el episodio protagonizado por el ganadero Miguel Jiménez, quien habría observado los efectos de las aguas sobre la piel de una cabra mantenida en remojo. A partir de entonces comenzaron a difundirse entre la población las propiedades atribuidas a los manantiales. La fama del lugar se extendió progresivamente y Pascual Madoz recogió en su Diccionario Histórico-Geográfico las virtudes curativas de las aguas de Valdefernando, señalando su utilización para enfermedades de ojos, reúmas y otras dolencias. Décadas después, el propio Madoz indicaba que el lugar continuaba siendo muy concurrido, aunque todavía carecía de instalaciones adecuadas para proporcionar alojamiento y comodidad a quienes acudían a tomar los baños.

En 1830 se declararon oficialmente las virtudes curativas del sitio de Valdefernando mediante expediente promovido por el Gobernador Mayor y Juez privativo de las Reales Dehesas de los Guadalupes de San Lorenzo del Escorial, jurisdicción a la que pertenecía entonces Valdecaballeros. El expediente recogía además testimonios de vecinos y enfermos procedentes de distintas localidades cercanas que aseguraban haber experimentado mejorías tras recibir los tradicionales nueve baños en las aguas de Valdefernando.
El edificio histórico del balneario comenzó a configurarse durante los años treinta del siglo XX. Su construcción fue promovida por Diego Caballero, vecino de Castuera, y para sufragar las obras el municipio estableció durante varios años un impuesto especial entre la población. Durante su etapa de funcionamiento, el balneario continuó recibiendo visitantes procedentes de Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía.

Durante la construcción de la Central Nuclear de Valdecaballeros, el importante volumen de trabajadores desplazados favoreció la creación de infraestructuras residenciales y hoteleras vinculadas al entorno del balneario. El poblado construido para los trabajadores de la multinacional Westinghouse fue posteriormente transformado en viviendas de segunda residencia, mientras que la antigua residencia de solteros pasó a funcionar como hotel destinado a atender a los visitantes del Balneario de Valdefernando.
El verano de 1970 constituyó la última gran temporada de baños de la etapa histórica del balneario y en 1971 ya no hubo postores para la explotación de las instalaciones. Tras años de deterioro y abandono parcial, el inmueble fue remodelado a partir de 1989, manteniendo la estructura primitiva del edificio, y en 1992 se completó su electrificación. El balneario volvió a abrir sus puertas en 1994 y permaneció en funcionamiento hasta su cierre definitivo en el año 2006.

Durante los años en los que las instalaciones permanecieron cerradas, numerosos vecinos y visitantes continuaron desplazándose hasta el manantial para recoger agua y realizar en sus casas los tradicionales “nueve baños”. En 2026 estaba en proceso de rehabilitación uno de los edificios que albergó a trabajadores de la central nuclear con el objetivo de convertirlo nuevamente en establecimiento hotelero, circunstancia que podría favorecer una futura reapertura del balneario al resultar necesaria la existencia de infraestructura de alojamiento vinculada a la actividad termal.

DESCRIPCIÓN HISTÓRICO ARTÍSTICA

El actual edificio del balneario se sitúa en una finca de varias hectáreas propiedad del Ayuntamiento de Valdecaballeros. El conjunto incorpora edificio principal y espacios ajardinados destinados al recreo y paseo. La construcción presenta referencias formales inspiradas en arquitecturas de tradición árabe y visigoda. Su emplazamiento se encuentra próximo a antiguos enclaves históricos vinculados al entorno de Puerto Peña y a fortalezas como Sajra-abi-Hassam o Venazarre. Las instalaciones contaban con ocho cabinas para baños, jacuzzi, hidromasajes y chorros a presión, además de salas de reposo y espera, consultorio médico, vestuarios, aseos y dependencias de control médico. Las técnicas aplicadas incluían baños termales, baños de burbujas, hidromasajes, chorros termales, duchas circulares, duchas escocesas, duchas Vichy, inhalaciones, parafangos, maniluvios, pediluvios, presoterapia y masajes.

Según el Inventario Español de Lugares de Interés Geológico, las aguas utilizadas en el Balneario de Valdefernando proceden de un acuífero por fisuración desarrollado sobre rocas cuarcíticas. El acuífero se localiza en el núcleo de un pliegue sinclinal de la Cuarcita Armoricana, impermeabilizado por formaciones pizarrosas situadas tanto en techo como en muro. Presenta una potencia estimada de entre 100 y 200 metros, varios kilómetros de longitud y una profundidad de varios centenares de metros. 
El caudal original del manantial era de aproximadamente 2 litros por segundo, si bien posteriormente se realizó un sondeo en las inmediaciones que superó los 10 litros por segundo. Desde el punto de vista físico-químico, las aguas presentan una mineralización muy débil, con facies clorurada sódica silícea y un residuo seco a 180ºC de 33 mg/l. Estas características son consideradas propias de acuíferos desarrollados sobre cuarcitas. La temperatura de surgencia alcanza los 22ºC en el manantial y los 26ºC en el sondeo.

PERSONAJES Y ENTIDADES RELACIONADAS CON EL POI

El balneario aparece relacionado históricamente con Pascual Madoz, quien recogió referencias sobre las propiedades de las aguas de Valdefernando en su Diccionario Histórico-Geográfico. También se vincula administrativamente a las antiguas Reales Dehesas de los Guadalupes de San Lorenzo del Escorial, jurisdicción a la que perteneció históricamente Valdecaballeros.

PATRIMONIO MUEBLE

El balneario contó con instalaciones destinadas a tratamientos termales y mineromedicinales, incluyendo bañeras de última generación, jacuzzi, hidromasajes, chorros a presión y equipamiento asociado a técnicas hidroterapéuticas y de relajación. Entre los servicios existentes figuraban además consultorio médico, salas de reposo, vestuarios y áreas de control sanitario.

PATRIMONIO INMATERIAL

El Balneario de Valdefernando conserva una larga tradición vinculada al aprovechamiento popular de aguas mineromedicinales y a las propiedades curativas atribuidas históricamente a sus manantiales.
Las aguas han sido utilizadas tradicionalmente para tratamientos relacionados con estrés, tensión nerviosa, aparato locomotor, artrosis, gota, afecciones cutáneas y problemas circulatorios.
El enclave mantiene asimismo una estrecha relación con el entorno de la cercana Ermita de los Baños, espacio de veneración de la Virgen de Fátima y San Isidro.

 

39.259819507895, -5.219778635101

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