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Castillos y fortalezas

DESCRIPCIÓN

El Castillo de Herrera del Duque constituye el principal elemento monumental y defensivo de la localidad y una de las fortalezas históricas más representativas de la comarca de La Siberia extremeña. Se levanta sobre un elevado peñasco al sur de la población, en la Sierra del Chamorro, dominando visualmente el casco urbano y amplios territorios del valle del Guadiana y de las sierras limítrofes.
La fortaleza presenta una potente imagen exterior caracterizada por altos muros de mampostería y ladrillo adaptados a la topografía abrupta del terreno. Su planta responde a un polígono irregular de ocho lados, con un perímetro aproximado de 183 metros, muros de alrededor de 12 metros de altura y espesores que oscilan entre tres y cuatro metros. Actualmente el castillo se conserva parcialmente arruinado, aunque mantiene numerosos elementos estructurales de gran interés histórico y arquitectónico, entre ellos restos de murallas, dependencias interiores, aljibes, mazmorras y estructuras defensivas vinculadas al adarve y al sistema de acceso. El recinto constituye uno de los principales referentes patrimoniales, históricos y turísticos de Herrera del Duque.

HISTORIA

Existen distintas interpretaciones historiográficas sobre el origen y evolución del castillo. Diversos investigadores consideran que la fortaleza tiene un claro origen islámico o almohade. Algunas fuentes identifican el enclave como una construcción musulmana destinada al control estratégico de esta zona del Guadiana y de importantes vías interiores de comunicación entre Mérida, Ciudad Real, Sevilla y Toledo. Según el investigador Delgado Valhondo, el castillo de Herrera del Duque sería uno de los ejemplos más claramente islámicos entre las fortalezas conservadas de la comarca, apreciándose en él numerosos elementos constructivos vinculados a la tradición almohade y al empleo de materiales propios de esta arquitectura defensiva.
Otros estudiosos sostienen, sin embargo, que aunque pudiera existir una fortificación islámica previa, la mayor parte de la construcción visible actualmente correspondería a una gran reconstrucción cristiana realizada durante el siglo XV. Esta teoría considera que en dicha reconstrucción se reutilizaron materiales y elementos anteriores de época musulmana.
Por su parte, Simón de Cáceres relaciona igualmente el origen del castillo con la ocupación islámica del territorio, mientras que otros autores como Rubial describen una fortaleza inicialmente musulmana posteriormente reforzada y adaptada por los Sotomayor para consolidar su poder sobre la comarca. La posición estratégica del castillo resultaba fundamental para controlar los pasos naturales y las comunicaciones interiores del territorio, motivo por el cual la fortaleza tuvo una gran importancia militar durante siglos.
El origen del castillo se remonta al siglo XV, bajo el impulso de Gutierre de Sotomayor, maestre de la Orden de Alcántara, quien consolidó su carácter de fortaleza señorial tras recibir estas tierras en 1445 por concesión de Juan II, el cual se las había arrebatado a la ciudad de Toledo, que las había comprado en 1226 a Fernando III. Los maestros albañiles que construyeron el castillo fueron una familia, de apellido Pecos, originaria de un poblado ya desaparecido cercano a Talarrubias. Posteriormente, durante el siglo XVI, el castillo experimentó nuevas transformaciones bajo el dominio de Francisco de Zúñiga y Guzmán Sotomayor, duque de Béjar, de quien la localidad tomó el apelativo “del Duque”. Diversas fuentes consideran que durante esta etapa el recinto adquirió determinadas características palaciegas además de sus funciones defensivas.
En 2009, tras pasar definitivamente a titularidad municipal y ser objeto de actuaciones de restauración y consolidación, el castillo fue reabierto al público. Con motivo de esta reapertura se desarrollaron recreaciones medievales, visitas guiadas y actividades culturales destinadas a reforzar su valor patrimonial y turístico.

DESCRIPCIÓN HISTÓRICO-ARTÍSTICA

El castillo responde a una tipología de fortaleza medieval militar adaptada a un emplazamiento abrupto y de difícil acceso. La utilización del relieve natural constituye uno de sus principales recursos defensivos.
Su planta poligonal irregular de ocho lados configura uno de los rasgos arquitectónicos más característicos del conjunto. Los muros, realizados en mampostería y ladrillo, muestran un aspecto compacto y austero, prácticamente desprovisto de decoración exterior.
La fortaleza dispone de una única entrada situada en la cara oriental, destacando especialmente el arco de herradura realizado en ladrillo y piedra que constituye el principal acceso al recinto.
En el interior de los gruesos muros aún se conservan numerosos vestigios arquitectónicos y defensivos. Entre ellos destacan restos de un segundo recinto interior donde algunos investigadores identifican elementos de tradición gótica correspondientes a reformas cristianas posteriores.
También permanecen visibles estructuras asociadas a dependencias interiores, mazmorras, plataformas defensivas, caballerizas y espacios residenciales o palaciegos.
Uno de los elementos más destacados es el gran aljibe cuadrangular cubierto mediante bóveda, destinado al almacenamiento de agua y fundamental para la resistencia defensiva de la fortaleza.
El recinto conserva igualmente restos del adarve o camino de ronda, así como un arco de atajo utilizado para facilitar el paso hacia una torrecilla avanzada.
El plano conservado del castillo permite identificar distintas zonas funcionales como:
•    entrada principal, 
•    cámara de distribución, 
•    matacán, 
•    plataformas defensivas, 
•    ventanas saeteras, 
•    caballerizas, 
•    escalera de acceso, 
•    zona palaciega, 
•    aljibe, 
•    y estructuras interiores relacionadas con una posible torre del homenaje. 
Sobre este último elemento existen distintas interpretaciones. Algunas fuentes consideran que el castillo careció originalmente de torre del homenaje diferenciada y de cubos exteriores defensivos, confiando gran parte de su protección a la dificultad natural del enclave. Otros investigadores sostienen que sí existieron estructuras interiores identificables como torre del homenaje o dependencias señoriales posteriormente transformadas o arruinadas.
El conjunto constituye un destacado ejemplo de superposición histórica entre arquitectura militar islámica y reformas señoriales cristianas desarrolladas entre los siglos XV y XVI.

ESTADO DE CONSERVACIÓN

El castillo se encuentra actualmente en estado de ruina parcial o ruina progresiva, afectado históricamente por el abandono y la erosión natural.
No obstante, las intervenciones de consolidación y recuperación realizadas durante las últimas décadas han permitido estabilizar parte de las estructuras y facilitar su visita pública.
Actualmente el recinto es visitable y constituye uno de los principales recursos culturales y turísticos de Herrera del Duque y de la comarca de La Siberia.

PERSONAJES DE RELEVANCIA RELACIONADOS CON EL POI

La fortaleza aparece estrechamente vinculada a Gutierre de Sotomayor, maestre de la Orden de Alcántara y figura fundamental en la consolidación territorial de la comarca durante el siglo XV.
También mantiene una estrecha relación histórica con Francisco de Zúñiga y Guzmán Sotomayor, duque de Béjar, bajo cuyo dominio el castillo experimentó reformas y transformaciones palaciegas.
Asimismo, el enclave se relaciona con Juan II de Castilla, monarca que cedió estas tierras a los Sotomayor en 1411.
Desde el ámbito historiográfico destacan autores e investigadores como Simón de Céspedes, Delgado Valhondo, Rubial y Félix Hernández Giménez, quienes han estudiado distintos aspectos históricos y constructivos del castillo.

PATRIMONIO MUEBLE

Entre los elementos conservados destacan restos arquitectónicos y defensivos como el gran aljibe abovedado, estructuras de mazmorras, restos del segundo recinto interior, plataformas defensivas, saeteras y diversas dependencias asociadas a las distintas fases históricas del castillo.

PATRIMONIO INMATERIAL

El Castillo de Herrera del Duque constituye uno de los grandes símbolos históricos e identitarios de la localidad y de toda la comarca de La Siberia.
La fortaleza permanece profundamente vinculada a la memoria colectiva del municipio y a numerosas actividades culturales y recreaciones históricas desarrolladas en torno al recinto.
Desde su reapertura al público en 2009, el castillo se ha consolidado además como escenario de visitas guiadas, representaciones medievales, talleres culturales y eventos musicales celebrados en uno de los enclaves paisajísticos más emblemáticos del territorio.
 

Dirección (calle y número)
Herrera del Duque
39.160622496411, -5.0335909606943

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