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Edificio religioso

DESCRIPCIÓN

La Iglesia Parroquial de San Juan Bautista constituye uno de los edificios históricos más importantes de Herrera del Duque y uno de los conjuntos religiosos de mayor relevancia artística de toda la comarca de La Siberia extremeña. Situada en pleno núcleo urbano, su monumentalidad refleja la importancia alcanzada por la villa durante la Edad Moderna y la estrecha relación existente entre el poder señorial, la religiosidad popular y el desarrollo histórico de la localidad.
Las referencias documentales más antiguas conocidas sobre el templo se remontan al año 1483, aunque distintos autores consideran que parte de la construcción pudo levantarse sobre estructuras anteriores. El edificio presenta una compleja superposición de estilos y etapas constructivas en las que conviven elementos tardomedievales, soluciones mudéjares, rasgos góticos, importantes aportaciones renacentistas y reformas posteriores derivadas tanto del paso del tiempo como de diferentes procesos de restauración.
El templo está formado por tres naves abovedadas, una capilla mayor de doble ámbito y un crucero rematado por cúpula de media naranja. Exteriormente sobresale la potente torre campanario y, especialmente, la presencia de grandes contrafuertes cilíndricos y arcos arbotantes que otorgan al conjunto una apariencia monumental y casi fortificada, circunstancia poco habitual en la arquitectura religiosa de la comarca. La iglesia conserva además dos accesos tradicionales conocidos popularmente como “Puerta del Sol” y “Puerta de los Pecos”, denominaciones profundamente arraigadas en la memoria colectiva de la población.

HISTORIA

La evolución histórica de la Iglesia de San Juan Bautista no responde a una única fase constructiva, sino a un largo proceso de ampliaciones, reformas y enriquecimientos artísticos desarrollados a lo largo de varios siglos.
Algunos investigadores consideran que el grueso de la construcción actual corresponde fundamentalmente a las grandes obras realizadas entre finales del siglo XV y el siglo XVI, coincidiendo con una etapa de crecimiento económico y consolidación del poder señorial de los Sotomayor en Herrera del Duque. Otros autores, sin embargo, sostienen que determinadas partes del edificio podrían conservar estructuras o elementos anteriores posteriormente integrados en las reformas renacentistas.
Lo cierto es que la documentación histórica describe una iglesia en constante transformación, enriquecida progresivamente mediante aportaciones arquitectónicas, encargos artísticos y fundaciones religiosas impulsadas tanto por el clero como por familias vinculadas al señorío local.
El siglo XVI supuso uno de los momentos de mayor esplendor para el templo. Durante este periodo se realizaron importantes actuaciones relacionadas con el retablo mayor, las pinturas, la escultura y la orfebrería litúrgica. Diversos documentos mencionan expresamente la participación de artistas de gran prestigio, entre ellos Gregorio Prado y Juan Correa de Vivar.
El antiguo retablo mayor renacentista se convirtió en uno de los conjuntos artísticos más importantes de toda la comarca. Según la documentación conservada, fue realizado aproximadamente entre 1546 y 1550 y estaba compuesto por esculturas policromadas y doce grandes tablas pictóricas manieristas.
La historia posterior del templo quedó marcada por el incendio de 1936, que provocó importantes daños en parte del patrimonio interior de la iglesia. No obstante, distintas fuentes locales y documentos históricos señalan que buena parte de las pinturas del retablo lograron salvarse al haber sido retiradas previamente del edificio, circunstancia que permitió su posterior restauración y regreso al templo.
Actualmente se conservan once de las doce tablas originales del retablo. Cuatro de ellas permanecen agrupadas en un pequeño retablo situado en uno de los laterales del templo, mientras que las otras siete se encuentran distribuidas por distintos muros interiores de la iglesia. La tabla restante se encuentra hoy en manos privadas.
Esta dispersión convierte al antiguo retablo mayor en uno de los elementos patrimoniales más singulares e importantes de la iglesia y de toda la comarca.

DESCRIPCIÓN HISTÓRICO-ARTÍSTICA

La Iglesia de San Juan Bautista presenta una arquitectura compleja en la que se reconocen claramente distintas fases constructivas y aportaciones estilísticas.
Algunas descripciones históricas definen el conjunto como un templo esencialmente renacentista, especialmente por la configuración espacial de sus naves y determinados elementos decorativos interiores. Sin embargo, otros autores subrayan la importante presencia de soluciones góticas y mudéjares, especialmente visibles en estructuras primitivas, cubiertas originales y determinados elementos arquitectónicos conservados o documentados.
El interior se organiza en tres naves separadas por pilares y arcos, configurando un espacio amplio y solemne que fue transformándose progresivamente a lo largo de los siglos. Diversos documentos antiguos mencionan la existencia de antiguas techumbres mudéjares de madera, algunas posteriormente sustituidas por bóvedas y cubiertas reformadas.
La capilla mayor constituye uno de los espacios más destacados del conjunto. Configurada como un doble ámbito y coronada por una cúpula de media naranja sobre el crucero, concentra buena parte de la monumentalidad interior del edificio. Algunas fuentes mencionan además la presencia de soluciones de crucería y ornamentación asociadas a reformas desarrolladas entre finales del gótico y el Renacimiento.
Exteriormente destacan los grandes contrafuertes cilíndricos y, sobre todo, los arcos arbotantes, elementos de enorme singularidad dentro de la arquitectura religiosa de la comarca. Uno de estos arbotantes aún permanece claramente visible y refuerza la imagen de fortaleza que transmite el conjunto.
Las dos puertas históricas del templo, conocidas popularmente como “Puerta del Sol” y “Puerta de los Pecos”, forman parte igualmente de la identidad histórica de la iglesia. Algunas fuentes antiguas atribuyen rasgos góticos a sus arcos y molduras.
Sin embargo, el elemento artístico más sobresaliente del templo fue su antiguo retablo mayor renacentista. La documentación histórica atribuye las tallas policromadas a Gregorio Prado y las pinturas manieristas a Juan Correa de Vivar, uno de los pintores más importantes del Renacimiento castellano del siglo XVI.
La iglesia conserva además una importante custodia procesional de plata del siglo XVI atribuida a Gregorio Borja y Franco Morales, cuyo peso ronda los cuarenta kilogramos, considerada una de las piezas de orfebrería más destacadas vinculadas históricamente al templo.
Merece también especial mención el actual sagrario, obra del artífice Mariano Molagón, instalado el 8 de junio de 1944 tras los daños sufridos durante la Guerra Civil.
Junto a estos elementos aparecen referencias históricas a púlpitos, capillas funerarias, piezas litúrgicas, esculturas, sepulcros y distintas dependencias vinculadas a antiguas cofradías y fundaciones religiosas.

PERSONAJES DE RELEVANCIA RELACIONADOS CON EL POI

La historia artística de la Iglesia de San Juan Bautista aparece estrechamente vinculada a diferentes artistas, religiosos y promotores relacionados con la evolución histórica del templo.
Entre ellos destacan especialmente Gregorio Prado, relacionado con las tallas policromadas del antiguo retablo mayor, y Juan Correa de Vivar, autor de las pinturas manieristas del siglo XVI que formaban parte del conjunto original.
La iglesia conserva además una custodia procesional vinculada a Gregorio Borja y Franco Morales, así como el actual sagrario realizado por Mariano Molagón en 1944.
El templo mantiene igualmente una profunda relación histórica con el señorío de Herrera del Duque y con distintas familias benefactoras vinculadas a capillas, enterramientos y fundaciones religiosas desarrolladas en el interior de la iglesia.

PATRIMONIO MUEBLE

El patrimonio mueble conservado en la Iglesia de San Juan Bautista constituye uno de los conjuntos artísticos más importantes de Herrera del Duque.
Destacan especialmente las once tablas conservadas del antiguo retablo renacentista, distribuidas actualmente entre un pequeño retablo lateral y diversos puntos del interior del templo. A ello se suman las esculturas policromadas, piezas de orfebrería, objetos litúrgicos y elementos históricos documentados en distintas fuentes antiguas.
Entre las piezas más relevantes sobresale la custodia procesional de plata del siglo XVI atribuida a Gregorio Borja y Franco Morales, además del sagrario realizado por Mariano Molagón tras la Guerra Civil.

PATRIMONIO INMATERIAL

La Iglesia de San Juan Bautista constituye desde hace siglos el principal centro religioso, ceremonial y simbólico de Herrera del Duque.
En torno al templo se han desarrollado históricamente las principales celebraciones litúrgicas, festividades patronales, procesiones, ceremonias sacramentales y manifestaciones de religiosidad popular de la localidad.
La permanencia de las tablas históricas del antiguo retablo mayor dentro de la propia iglesia mantiene además un fuerte vínculo entre el patrimonio artístico y la memoria colectiva de los vecinos, convirtiendo el templo en uno de los grandes referentes culturales e identitarios de Herrera del Duque.
 

Dirección (calle y número)
C/ de la Iglesia, 1 - 06670 Herrera del Duque
39.164775395032, -5.0471735601657

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